Arquitectos Guadalajara y la arquitectura moderna

La arquitectura mexicana contemporánea a menudo se asocia con nombres como el de Luis Barragán, cuyas superficies coloridas y espacios emotivos, aseguraron un lugar a México en los libros de historia de la arquitectura del siglo XX. Hoy en día los arquitectos Guadalajara tienen un gran aprecio por la obra de este autor, quien ha sido el alma inspiradora de los nuevos movimientos que ahí se gestan.

Hoy en día, México está experimentando una segunda oleada de diseños de vanguardia, esto como resultado de una economía emergente y una actitud que mira  de frente a los cambios y acepta el reto.

La arquitectura en México está evolucionando, ya que el país tiene una clase media en crecimiento, pero sus salarios son muy bajos, por lo que los arquitectos deben ser lo suficientemente inteligentes como para construir una arquitectura hermosa con presupuestos bajos, y bajos costos de energía.

Los arquitectos Guadalajara representan una gran ventana hacia la variedad de estilos que en el país se han desbordado, en parte por las influencias extranjeras, y en parte también por la revaloración de las tradiciones locales.

Aunque algunos de los estudios de arquitectura mexicanos más grandes y más prominentes se encuentran en la capital, Ciudad de México, Guadalajara alberga a algunos de los despachos más interesantes, y que han hecho de esta ciudad, la segunda metrópoli más relevante para la escena arquitectónica mexicana, “Guadalajara, Guadalajara, tienes el alma más mexicana”.

Los estudios emergentes están trabajando particularmente en el sector residencial, creando casas privadas para clientes dispuestos a arriesgarse con despachos locales y jóvenes.

Lo bueno de desarrollar un trabajo creativo en Guadalajara es que las personas jóvenes, talentosas y trabajadoras, pueden obtener oportunidades extraordinarias desde el principio de sus carreras.

Guadalajara es la capital del estado occidental de Jalisco, y tiene una rica historia de las artes. Es considerado el lugar de nacimiento de la música tradicional del mariachi, y alberga una serie de eventos culturales de gran escala, como el Festival Internacional de Cine de Guadalajara y la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Al igual que la Ciudad de México, la región de Guadalajara también tiene un fuerte y variado patrimonio arquitectónico, destacando a Barragán, así como a los arquitectos Ignacio Díaz Morales, Rafael Urzúa y Pedro Castellanos.

A mediados del siglo XX, este grupo formó lo que llamaron la “Escuela Tapatía de Arquitectura”, una escuela que tenía como objetivo crear una arquitectura regionalista con un fuerte sentido de identidad local. Guadalajara ha sido y sigue siendo un nido de arquitectos. Desde principios del siglo pasado no ha dejado de producir talento invaluable para las artes tectónicas.

Barragán ganó el Premio Pritzker de 1980, mientras que Díaz Morales estableció la escuela de arquitectura en la Universidad de Guadalajara, de la cual se han graduado muchos de los más prometedores arquitectos Guadalajara, jóvenes talentos de la ciudad. Estamos hablando de una tradición profundamente enraizada y enriquecedora.

Este rico bagaje cultural, junto con las fuertes tradiciones y el folclore, hicieron de este estado la base perfecta para el desarrollo del talento contemporáneo y el desarrollo de las nuevas generaciones.

Pero hoy, como una de las ciudades de más rápido crecimiento en América Latina, la escena arquitectónica de Guadalajara se está moviendo más allá del enfoque regionalista. A medida que se expande en tamaño e importancia económica, se nota también un cambio de actitud hacia la arquitectura, en las comunidades locales, que ha abierto oportunidades de trabajo para experimentar.

A pesar de que las expresiones locales, relevantes de la arquitectura, han estado presentes en Guadalajara durante más de un siglo, esta arquitectura solo estaba disponible para el gobierno o los más ricos.

A medida que la ciudad crece, más personas comienzan a darse cuenta de la necesidad de la arquitectura y el diseño en su vida, ya sea que mejore la calidad de vida o les proporcione un espacio comercial más efectivo o una mejor orientación bioclimática. La gente ha comenzado a darse cuenta de que el costo de contratar a un arquitecto o a un diseñador vale la pena.

Una explosión excesiva de nuevos desarrollos ha generado un campo favorable para los proyectos de desarrollo de viviendas: comisiones que regularmente realizan las firmas de arquitectura emergentes.

Uno de los problemas que la ciudad tenía antes, era que gran parte de su talento creativo se reducía a las provincias y se trasladaba a la Ciudad de México después de graduarse, pero recientemente aquellos que crecieron o estudiaron en Guadalajara se han quedado en la zona, enumerando el buen clima y el estilo de vida relajado, entre otras razones, para hacer de la ciudad su base de operaciones.

Estos jóvenes estudiosos están encontrando aclamación tanto a nivel local como más allá, ayudados por una mejor explotación de los medios digitales y una mejor comunicación con otras partes del mundo, están recibiendo mucho más reconocimiento que algunos de sus predecesores más recientes.

Muchos de los arquitectos aún consideran el trabajo de Barragán y sus asociados como precedentes de su arquitectura. De manera similar, emplean una variedad de materiales disponibles localmente, técnicas de construcción y trabajadores calificados, pero están encontrando formas más contemporáneas de usarlos. «Guadalajara se caracteriza principalmente por el uso artesanal del material, con una técnica bien establecida por la tradición regional.

Los ejemplos de esta nueva arquitectura, que se fusiona con la tradición, pueden ser tan variados como una casa con un piso superior que se proyecta en blanco y una residencia donde un marco tan esbelto como un crucifijo, sostiene una gran ventana. Pero también, los arquitectos están empezando a reinterpretar los principios de la arquitectura emocional de Luis Barragán y Mathias Goeritz, creando una simbiosis entre la técnica, el lenguaje contemporáneo y lo sensorial.

En lugar de diseñar en un estilo cohesivo como la escuela Tapatía, los nuevos estudiosos están desarrollando su propia estética; usan materiales como adobe, ladrillos y ramas tejidas. Usan además fondos de blancos y combinados con colores, de diferentes maneras, combinándolos con elementos mínimos para crear resultados sumamente variados.

No es descabellado creer que estos nuevos jóvenes arquitectos van a generar una nueva Escuela Tapatía de Arquitectura, que reinterpretará el proceso artesanal de construcción y el uso de los materiales locales.

El panorama de los arquitectos Guadalajara es prometedor, incluso si se apegan a las casas y otros edificios modestos, estos despachos emergentes ya han ayudado a reafirmar el lugar de México en la escena de la arquitectura global. Y si continúan de esta manera, esta generación será una digna heredera del legado de Barragán.

Si tienes la oportunidad de comenzar un proyecto, date también la oportunidad de impulsar el nuevo talento tapatío, y estarás, junto con ellos, escribiendo las nuevas páginas de los libros de historia de la arquitectura en México por venir.

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